Resignificación cultural: adaptación de las mujeres rarámuris a la ciudad de Chihuahua

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“En la ciudad, las mujeres rarámuri llegan a ser más autónomas por tener acceso a ingresos, esto les permite rechazar elementos que les impiden desarrollarse. En la ciudad llegan a ser víctimas de abusos como la discriminación étnica y racial”, señalan Grissel Alejandra Ruiz Salazar; Emma María Zapata Martelo; Guadalupe Beatriz Martínez Corona; Luz María Pérez Hernández; Ana María Arras Vota y Laura Elena Garza Bueno. 

Las autoras del artículo titulado Resignificación cultural: adaptación de las mujeres rarámuris a la ciudad de Chihuahua publicado en la revista región y sociedad editada por El Colegio de Sonora, exploran la resignificación cultural, los cambios ideológicos, de creencias, prácticas, costumbres identitarias, ritualidad religiosa, educación, dinámica familiar y matrimonio de las mujeres rarámuris cuando emigran de su entorno rural a la ciudad de Chihuahua. 

Explican que las nuevas generaciones se muestran más cómodas a la hora de adoptar costumbres y usos del entorno urbano, en especial si crecieron en la ciudad, mientras que las mujeres migrantes han tomado de su nuevo entorno únicamente aquellos elementos que les favorecen, ya sea por comodidad, practicidad o necesidad. 

"Comparar su cultura y su ritualidad con la de personas de la ciudad las lleva a darse cuenta de que en sus tradiciones, usos y costumbres se experimenta mayor solemnidad, hecho que disfrutan y que no están dispuestas a abandonar”, sostienen. 

Las especialistas afirman que la independencia económica, la creación de lazos de amistad y de comunidad con otras mujeres y el acceso a la educación dan oportunidad a las mujeres rarámuris de darse cuenta de que hay situaciones de abuso y violencia que en sus comunidades de origen se perciben como normales. 

Añaden que las mujeres rarámuris aunque no llegan a la resignificación de sus relaciones hasta el punto de tratar de reorganizar las responsabilidades que corresponden a hombres y mujeres, sí se preocupan por concientizar a las mujeres que viven en sus asentamientos de origen sobre la problemática, a pesar de que saben que no es tarea fácil, sobre todo con las de mayor edad. 

La resignificación cultural no es un proceso estático, exponen, puesto que las mujeres en cuestión continúan en contacto con sus comunidades de origen, lo que favorece tanto los procesos de reafirmación de sus identidades étnicas como los de transformación de algunas de las formas tradicionales de relaciones de poder entre los géneros y generaciones hacia una mayor equidad, en las localidades de la sierra tarahumara. 

Este artículo puede consultarse de manera gratuita en: https://regionysociedad.colson.edu.mx:8086/index.php/rys/index  

Escrito por Ana Rosa Sánchez Orendain

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