Más allá del Mundial: la caída del muro de Gibraltar, el precedente para suprimir otras fronteras terrestres


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Dr. José Manuel Moreno Vega, egresado de la Maestría en Ciencias Sociales de El Colegio de Sonora

Copia textual de El Sol de Hermosillo.

Además de posicionarse como campeón mundial de futbol, España cuenta con un motivo mayor de celebración, aunque menos mediático. El 15 de julio de 2026 entró en vigor el acuerdo entre la Unión Europea y el Reino Unido, que removió el control fronterizo terrestre (de inmigración y aduanas) entre Gibraltar y España.

Gibraltar es un peñón al sur de la península Ibérica, abrazado por el mar Mediterráneo. Desde hace más de tres siglos ha estado bajo control británico como territorio de ultramar del Reino Unido. En 1704, durante la Guerra de Sucesión Española, una flota angloholandesa capturó Gibraltar, y la Corona Española lo cedió oficialmente al Reino Unido mediante el Tratado de Utrecht de 1713.

Con el tiempo, la vigilancia fronteriza terrestre de Gibraltar se fue acentuando por intereses de ambos gobiernos. Desde 1908, el Reino Unido estableció control fronterizo para frenar el contrabando de mercancías. Entre 1969 y 1982, Gibraltar quedó aislado de Europa cuando el régimen franquista cerró completamente el cruce fronterizo, con el objetivo de presionar políticamente al Reino Unido. Pero se reabrió el cruce para peatones en 1982, y para automóviles y mercancías en 1985.

La entrada en vigor de la Unión Europea y del espacio Schengen en la década de los noventa, abrieron gran parte de las fronteras internas en ese continente, pero se vieron sin efectos inmediatos en Gibraltar. El espacio Schengen es un territorio de libre tránsito de personas y mercancías entre 29 países europeos. Su implementación ha facilitado la movilidad, migración y comercio entre los países miembros. España forma parte de ese espacio desde 1995. El Reino Unido, sin embargo, se ha abstenido de formar parte, a pesar de haber sido miembro de la Unión Europea hasta 2020 y, como consecuencia, el control fronterizo terrestre en Gibraltar permaneció activo hasta hace unos días.

Por sus características extraordinarias, Gibraltar padece de hacinamiento extremo; mide aproximadamente 6.8 km2 y el peñón tiene una altitud de 426 metros sobre el nivel del mar. Dentro de esta pequeña y escarpada área viven más de 40,000 personas. Además, hasta 2023 contaba con la única pista aérea en el mundo atravesada por un semáforo para tránsito vehicular y peatonal. La valla divisoria de acero entre Gibraltar y España medía solo 1.6 kilómetros de largo y contaba con un solo cruce fronterizo para peatones y vehículos, transitado diariamente de ida y vuelta por alrededor de 15,000 personas. Entonces, la supresión de esta frontera terrestre beneficia a la población local de ambos lados.

Al suprimirse los controles terrestres internos, Gibraltar mantiene un estatus especial y opera de facto como parte del Espacio Schengen, pero este cambio trae contratiempos para los viajeros británicos. Ahora los controles fronterizos Schengen en Gibraltar se hacen desde el puerto marítimo y el aeropuerto a través de las autoridades españolas. Por lo tanto, los ciudadanos británicos que arriban por mar o por aire desde el Reino Unido, deben mostrar sus pasaportes como requisito de ingreso.

El caso de Gibraltar establece un precedente histórico y jurídico para acordar la supresión de controles fronterizos terrestres en otras regiones del mundo. Pues, aunque sean categóricamente distintos a Gibraltar, ¿acaso los bastiones españoles de Ceuta y Melilla en el norte de África no tienen muros y controles fronterizos que los separan de Marruecos? Imaginemos cómo sería si en 2030, cuando España y Marruecos sean dos de las sedes principales del Mundial de Futbol, se suprimiesen los muros de estas dos comunidades autónomas españolas para integrarlas al continente africano. Suena como una fantasía, pero Gibraltar nos muestra que algún día, será posible.


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