El Desastre Minero en el Río Sonora: Breve resumen


colson

Dr. Rolando Enrique Díaz Caravantes, profesor-investigador Centro de Estudios en Salud y Sociedad

Copia textual de Tribuna.

El 6 de agosto de 2014, la mina Buenavista del Cobre, propiedad de Grupo México, derramó alrededor de 40 mil metros cúbicos de lixiviado ácido a uno de los arroyos que alimenta al río Bacanuchi, afluente a su vez del río Sonora, provocando lo que fue llamado “el peor desastre ambiental de la industria minera del país”. Un reporte inicial del gobierno federal indicaba que algunos de los contaminantes encontrados fueron cobre, arsénico, aluminio, cadmio, cromo, fierro, manganeso y plomo.

A una década del derrame, en 2024, un grupo de investigadores escribimos un libro, coordinado por el Dr. José Luis Moreno y un servidor, titulado: “El Desastre Minero en el río Sonora. Alcances de los estudios sociales” (descargar en https://tinyurl.com/m8u76aba o en la sección de Publicaciones de la página de El Colegio de Sonora). A continuación, presentamos un resumen de los principales temas sociales que podemos encontrar en este libro sobre este desastre:

Acerca de las consecuencias inmediatas del desastre, tres cosas importantes se destacan: 1) el cierre temporal de pozos de agua potable y norias, 2) que los sistemas productivos de la población fueron dañados causando pérdida de patrimonio y una reducción drástica del turismo, y 3) aunque hubo indemnización, esta fue limitada e inequitativa, que más que remediar los impactos generó inconformidad y conflicto interno entre los pobladores.

En cuanto al desempeño de las instituciones en la atención al desastre, con base en los estudios sociales abordados en esta obra se pueden identificar los siguientes temas: 1) los habitantes del río Sonora temen por la posible emergencia de enfermedades cancerígenas y les estresa el panorama de salud actual; 2) no obstante esta preocupación de la población, fundada por los hechos ocurridos, no ha habido una atención integral y sistemática a la salud; 3) existen metales y metaloides en el río Sonora ahora encapsulados en sedimentos que con un cambio en el pH o cuando el río corre, esta contaminación puede llevar a las fuentes de agua de la población; 4) no obstante, el libro documenta la limitada e ineficaz instalación de las plantas potabilizadoras. Como evidencian el manejo a la atención a la salud y al agua, se puede argumentar el fracaso del Fideicomiso Río Sonora llevado a cabo de 2014 a 2017 y la fase del Plan de Justicia llevada a cabo de 2021 a 2024.

Por todo lo anteriormente señalado, existe una desconfianza hacia las instituciones gubernamentales; entre las razones destacan una falta de seguimiento y atención al desastre, limitada comunicación del riesgo y la desconfianza en que el gobierno anteponga los intereses de la empresa minera al de las comunidades.

Muy recientemente se ha propuesto una nueva iniciativa de atención a los impactos de este desastre minero, a casi 12 años de su ocurrencia, y la atención a la salud y agua son los temas más urgentes. Se espera que muy pronto se inicie, finalmente, un hospital para vigilancia y atención epidemiológica de los habitantes del río, pero la urgencia médica debe ser atendida ya, pues los casos de enfermedad no pueden esperar a que se construya el hospital en unos años.

Todos estos temas los abordaremos en un taller “Monitoreo de desastres ambientales de origen minero: El Observatorio Río Sonora” que impartiremos en el Colegio de Sonora a finales de mayo. Por si alguien desea conocer más de la temática.


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